Alquimia uno


Un día me encontré con una persona que me dijo que eso que me estaba haciendo estaba bien. Pasaron muchos años y otra persona me dijo que eso que estaba haciéndome era lo que yo merecía. Pasaron algunos años y otra persona me dijo que yo no servía un car...jo. En esos días conocí a otra persona que me endulzó con azúcares de otras dimensiones y colores de otras galaxias y a su vez parecía ser que lo que yo era tampoco servía ni alcanzaba. Nunca. Ever. Durante todos esos años estas cuatro personas marcaron mi vida. Vaya casualidad tres de esas personas eran para mi maestros, referentes, dioses. Desde lo que podemos estudiar o analizar o escuchar sabemos que las carencias que vamos teniendo se van llenando como vamos pudiendo. Sabemos o entendemos que estamos listos para vivir lo que vivimos. Confiamos en la vida. Nos aferramos a ella para seguir caminando. Sabemos que hay algo que nos une a nuestro propio corazon. Sabemos que hay misterios que nuestro cuerpo guarda. Nos preguntamos sobre el misterio de la vida, de la muerte, de la reconciliación, del perdón. Pero. No hay recetas para salir adelante. Porque todos somos diferentes. Porque es nuestra intimidad que se cruza con nuestra historia y la de nuestros ancestros, nuestra memoria celular, nuestras decisiones. Ni milenios de terapias. Ni frascos de flores, ni libros, ni músicas o poemas van a curar las heridas profundas que quedan en una parte. Solamente la decisión lo hace como de a gotas. Solamente volver a confiar. En mi. Y sentir. La convicción íntegra, precisa, reverente, verdadera que nada es perfecto. Pero si hay algo que estoy convencida es que es posible una y otra vez hacer alquimia. Si. Alquimia. Transformar. Victimización en servicio. Dolor en amor. Es misterioso. Pero puedo asegurar que así es como sucede la magia ⭐ Se viene el libro amigos. Transformar dolor en amor.


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