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Cómo llegué a la vida que soñé

Es sábado. Son las siete de la tarde. El sol ya está bajando pero el calor sigue siendo intenso. Desde la cocina se siente a lo lejos rock argentino que mis hijos grandes están escuchando, mientras se ríen a carcajadas y guardan platos y ollas del almuerzo de más temprano. Al lado, Cami se tira "de bomba" en la piscina una y otra vez y me pide que mire las nuevas piruetas que recién aprendió a hacer. Miro adelante y Sergio viene caminando con un canasto inmenso y un trozo de carrot cake para acompañarme, mientras yo voy a recoger la gran cosecha de mentas, salvias, y malvarosas que acabo de hacer. Cuando todo eso sucedía éste sábado pasado, en mi mente apareció aquella imágen que había visto hacía tres décadas atrás, en donde otro momento muy distinto al que estaba viviendo ahora, me hizo confiar en mi misma y saber, que un día iba a tener la vida que soñaba.

La capacidad de visionar A veces nuestra vida puede ser muy dura. Podemos vivir momentos de mucha incertidumbre, dolor, confusión, soledad, desprotección, angustia. Quienes lo hemos transitado sabemos que en ese preciso momento es muy difícil confiar en que las cosas se van a solucionar, y que vamos a habitar una vida linda, sana, amada, tranquila. Solo quiero que sepas que se puede. Cambiar nuestra realidad sí se puede. Transformar y hacer alquimia con nuestra vida es posible. Yo lo viví. Certeza Cuando yo tenía diez años, y vivía una situación de mucho dolor emocional, tuve una visión. Solamente me ví viviendo la vida que hoy por hoy tengo. Y en ese momento mi cuerpo registró una gran alegría, una gran calma, que fué para siempre lo que me dio fortalezas y resiliencia para crecer, sanar y transformar las situaciones de dolor en energía vital, alegría y amor. En mi interior tenía la certeza que un día mi vida iba a ser la vida que yo quería para mí. Eso me sostuvo siempre. Yo en ese momento no sabía absolutamente nada del poder de confiar y de tener visión clara. Fué algo que se dio naturalmente, y sin buscarlo, pues apenas era una niña. Mucho tiempo después descubrí estudiando la maravilla de nuestra naturaleza. Esta que nos invita a confiar, en nosotras mismas, en nuestra intuición, y a delinear cada paso que vamos dando para tener la vida que queremos, soñamos y merecemos. En nuestra mente, que tiene la capacidad de elegir lo que piensa, y cómo, Y en nuestras emociones, que son energía permanente y siguen directo al pensamiento. Tantas personas hablan de todo ésto, basado en sus propias experiencias, y en los estudios de las neurociencias. Autores como Wyne Dyer, Ekhart Tolle, Gabrielle Bernstein, Joe Dispenza, y tantos otros. Dentro de matices y realidades, a todos nos ha pasado lo mismo. Tu también puedes Si estás transitando un momento de ansiedad, estrés, preocupaciones, incertidumbres, prueba pensar cuál es la vida que quieres vivir. Donde están tus certezas. Donde te sientes segura. Cuáles son tus propósitos. Abraza todo lo que te duela, te cause disgusto, mismo el estrés que estés sintiendo. Deja que las emociones se manifiesten, las ideas incómodas, las inseguridades. Ese es tu máximo potencial, es tu combustible para transformar e ir hacia lo que quieres. Lo irás reconociendo, a medida que cada día te prestes atención a tí misma. Cuanto más confíes en eso, mejor te sentirás. Ahora es una gran oportunidad para revisar todo ésto. Ya que todo está acelerado afuera, es un buen momento para que revises tus deseos, tu "donde estás parada" y hacia donde quieres ir. Es una gran chance para purificar, soltar y dejar ir todo lo que te separa de tus certezas. Por eso diseño experiencias y programas para acompañar a mujeres que como tu yo queremos vivir nuestra vida con disfrute, y más periodos de calma. Conoce mis propuestas en www.nadianedelchev.com

Gracias por estar allí


Con respeto y cariño,

Nadia

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