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Una madrugada deliciosa

Me desperté a las 4:30 de la mañana con el sonido de la lluvia sobre la terraza de nuestro dormitorio. Corrí apenitas la cortina, simplemente para disfrutar del bosque que tanto adoro mirar y admirar a cualquier hora del día, y en cualquier estación de éstos últimos tres años en nuestro nuevo hogar. Allá enfrente veo los cipreses altos, los pinos y los eucaliptos de más atrás danzando al compás del viento y la llovizna. Abro un poco la ventana y me inunda ese olor a lluvia delicioso, salpicado de los aromas verdes junto con una brisa muy fresca pero muy primaveral. Me meto en la cama, y acurrucada emito un sonido; como un "mmmmmmm".... Dos días después, y aún lloviendo viene a mi memoria esa sensación tan deliciosa, y es la que tomo hoy como un punto importante para compartirte éstas reflexiones. Si hubiera sido otro momento de mi vida, hubiera pasado ésta historia por alto. Esa es la verdad. Pero hoy, ya más caminada una larga etapa, me vengo dando espacio, tiempo (y ganas) para notar y anotar éstos pequeños momentos que son tan importantes, que son los qué en realidad hacen LA gran diferencia. Estar atentas es lo mejor que nos puede pasar. Tal como dice una herramienta de Erica y Elena que adoro la clave es el "arte de la atención" Si estamos atentas a los pequeños detalles, los que importan, son redundantes y relevantes, podemos apreciar con mayor consciencia y gozo las flores del camino. Esas que son necesarias para nuestro jardín. Estos pequeños momentitos de agraciada felicidad son los que hacen el cotidiano, los que le dan sentido a nuestra vida, a nuestra existencia. Pregúntate ahora: ¿Que hiciste los tres días pasados? Pregúntate cuantas veces tuviste momentos de felicidad, alegría, disfrute. Tal vez fue una taza de té. O un café con una amiga. Tal vez una salida con tu esposo a un restaurant que les gusta. O tal vez, fué un momento para tí sola, uno que disfrutaste enormemente. Lo que sea que haya sido, remárcalo. Nótalo. Anótalo. Haz espacio para que todo fluya: sensaciones, emociones, memorias, y para que sobre todo, puedas conectar con que algunas cosas pueden ser más simples, livianas y hasta liberadoras. Los pequeños y simples detalles son los que hacen grandes momentos. No existe la magia. Pero a la vez, existe la magia. La cuestión es estar atenta y disponible para crearla, generarla y percibirla. Que disfrutes de tus detalles :) Nadia






percibir los detalles, Hacer espacio

para que todo fluya

conscientemente

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