• Nadia Nedelchev

Yoga & Meditación - una historia personal



Cuando tenía 5 años, en la casa de mis tíos sonaba el "OM" en un casete que habían traído de Argentina. Mientras cocinábamos o jugábamos entre los eucaluyptus, los mantras eran parte de mis fines de semana cuando los visitaba.

A los 8, mamá me llevó a mi primer clase de Yoga con la querida profe Elisa Borba, cerca de nuestra casa en Costa Azul , Rocha. El olor a incienso, una estufilta prendida y un altar con una vela se guardan en mi memoria.

A los 13, cuando nos mudamos de nuevo a Montevideo, las meditaciones se tornaron diarias, una a la entrada y otra a la salida, por el altoparlante del Idejo. A parte de estas meditaciones, teníamos nuestra práctica de Yoga con Edit, dos veces por semana: a veces esperada, otras no tanto, en plena adolescencia :)

Enseguida empecé a trabajar, y papá me decía "M´hija: acordate antes de acostarte, siempre ´tirarte´al piso y dejar las tensiones del día como nos enseña la abuela Pepi. Más tarde aprendí que la técnica de la abuela de tirarse al piso, era nada más y nada menos que una real y necesaria práctica de #yoganidra.

En los viajes que empecé a hacer por negocios, mechaba mi valija y visitaba distintas escuelas en Buenos Aires, Santiago, y Taunton, Inglaterra. Ahí se fueron abriendo mundos yóguicos nuevos, que no conocía. Después, mientras vivía en Estados Unidos, seguí practicando en casa, #yogaprenatal (con los video-casetes ¿te acordas?) Volví a Uruguay y empecé una práctica intensa en la escuela Sivananda, y aproveché la formación de Sergio para estudiar con él cuando volvió de un mes de retiro y varios kilos de menos.

Años después tuve la alegría de conocer en persona, a una de mis queridas profesoras, Elena Brower, en su apartamento de NYC. Entre otros tesoros, ese día me regaló éstas cartas que están en la foto #artofattention y me dijo "these are for you, so you can play with your women" (éstas son para vos, para que puedas jugar con tus mujeres). Así que acá están siempre presentes para encuentros y sesiones que imparto.

Al poco tiempo me encontré con dos divinas mujeres y su @inmersionenyoga mientras yo vivía los dos duelos más grandes de mi vida. El japamala está bendecido por las amorosas manitos de Paula Acuña, que lo trajo de India y la piedra es un símbolo que guarda códigos importantes, desde la visión del #tantrayoga que vengo integrando desde hace muchos años y que cada vez que abro un libro al respecto, me vienen las charlas profundas con Clara Hori

El Yoga para mí es integración, salud, y expansión. Es muchas mas cosas que cada día voy descubriendo. Es también transformación, servicio, humildad, consciencia. Es un pilar que incorporo a mi sistema de Terapia Naturalista

Hace algunos meses vengo estudiando mucho la importancia del descanso y la restauración celular, a través de #yoganidra con Tracee Stanley y repasando las notas de mi abuela Pepi, gran maestra en el arte del Autocuidado.

37 años después, a mis 42 años, sigo practicando meditación y algún tipo de Yoga todos los días, reverenciando a cada persona que me enseña en la vida misma. Porque de eso se trata para mí. Mucho más que un asana (postura), color del mat, o forma del cuerpo.

A cada quién que he conocido y conozco gracias a esta unión que es Yoga, vá un puja (ofrenda) de flores infinitas.

OM Shanti. OM Paz.

Nadia






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