Cinco formas de integrar a la naturaleza con los mas pequeños

muchas veces, la “solución” es “salir afuera”

(Lo que la Señora Conejo ya sabía)

En los cuentos de Beatrix Potter, la señora Conejo sabía qué darle a Peter cuando llegaba a casa pálido y con la panza revuelta después de sus aventuras en el jardín del vecino: una taza de manzanilla caliente y a la cama.

Seguramente, todo esto viene del folklore que existe en todas partes del mundo. Las plantas como primera respuesta. La naturaleza como medicina cotidiana y cercanía amorosa.

Acá van cinco formas simples de empezar, sin preparación especial y con lo que posiblemente tenemos cerca, o puede ser fácil de conseguir.

Probalo y adaptalo según los intereses y lo que puedas tener mas a mano.

1. Una canasta de aromas

Reunís en una canasta o bandeja lo que tengas a mano: una rama de romero, unas flores secas de lavanda o caléndula, unas hojas de menta, una cáscara de naranja. Lo ponés sobre la mesa y dejás que lxs chicxs exploren solxs.

No hay porque explicar nada… tal vez podemos preguntar si les hace acordar a algo, si les gusta, y escuchar lo que puede despertar , o dar ganas de.

El olfato es el sentido que llega más directo al sistema nervioso. Así que mas allá de lo que vos digas — los ves cambiar de cara con el primer olor que los sorprende.

2. El baño de hierbas “amorosas”

El agua del bañito queda levemente perfumada. Ponés en una bolsita de tela flores de manzanilla y/o lavanda, secas o frescas. Y dejas que el contacto con el agua calentita genere un agua con aroma delicado que a la vez ayuda a calmar y traer armonía.

3. Tocar tierra

Diez minutos en el jardín, en una maceta, en cualquier pequeño pedazo de tierra. Sin objetivo. Solo tocar, revolver, oler, probar…

La tierra tiene microorganismos que estimulan la producción de serotonina. Y esto no es metáfora, realmente funciona así! Tocar y estar en contacto con la tierra puede ayudarnos a dormir mejor, calmarnos y estar mas relajados. Sobre todo en estos tiempos de tanta exposición a lo artificial, desde sonidos, hasta dispositivos, alimentos, espacios y todo lo demás.

Si no hay jardín cerquita,, una maceta sirve. O podés tener tierra en una bolsa, una que sea lo mas pura posible, y esparcirla sobre una superficie que después puedas limpiar.

La tierra es el elemento que , nos recuerda la conexión a lo primal, el vínculo con mamá y con la Madre Tierra.

Podemos compartir una historia, sobre todos los seres magicos que viven en la tierra, insectos, lombrices, y las casas de hadas y duendes por supuesto.

4. Una flor adentro de casa

Podemos pedir permiso y cosechar una flor de prácticamente cualquier lado. Hasta en las grietas de las veredas crecen flores, o si miramos de cerca, en el pasto de un parque, podemos encontrar una flor pequeña (o grande!).

Si en nuestro hogar no hay flores, podemos empezar a interesarnos en el tema, cuando salgamos, cuando miremos libros, o historias y empezar a conversar sobre las flores.

Preguntarnos ¿que flores nos gustan? ¿cuantos pétalos tienen? ¿tienen aromas o colores que nos gusten? ¿a que nos hacen acordar?

Si en nuestro espacio cercano hay flores, podemos crear muchas maravillas y tesoros, desde coronas, y varitas mágicas, hasta herbarios con papel y cinta de papel, dejando que se sequen las flores a su ritmo y esperando a ver como se van transformando con el paso del tiempo. Y si vamos mas allá podemos crear un sinfín de cosas junto a las flores, que son estas criaturas que nos acompañan desde siempre: comidas, galletitas, aceites para la piel, para dormir mejor, para tener sueños lindos, para enfocarnos, para sentirnos cerca, y mucho mas!

5. Oler antes de cocinar

La próxima vez que cocinen con hierbas en casa— romero, tomillo, orégano, albahaca — antes de picarlas, o mientras lo hacen pueden recordar de donde vinieron esas hierbas, como se plantan, donde nacen, y que propiedades nos traen: ademas de un sabor delicioso, muchas de estas hierbas que usamos en la cocina nos ayudan a digerir mejor los alimentos, a protegernos de gripes, a aliviar nuestro corazon, y mas!

Y hay muchas, muchas otras formas de integrar a la naturaleza en casa.

Lo mas importante, es estar en la naturaleza, acordarnos que es nuestra casa, y que interactuar con todas las criaturas, y especies que habitan en ella es una historia en si misma.

Que disfruten de recordar y escribir historias !

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