Infancias, aromas y naturaleza
El menor de mis cuatro hijos y su lavanda en plena pandemia
La naturaleza tiene la habilidad de regularnos. Regular nuestras emociones, nuestra forma de respirar, y por lo tanto de movernos.
Algo importante, es que cada vez mas, estamos perdiendo la conexión con lo simple pero profundo que la naturaleza nos ofrece: la conexión con nuestro sentidos; esas “puertas” que unen nuestro mundo interno con lo que sucede “afuera”.
En la infancia, aun estamos a tiempo de seguir nutriendo espacios que expandan la curiosidad, y la conexión sensorial. Oler, tocar, escuchar, saborear, sentir…. Cosas necesarias y esenciales que desde edades tempranas, son cada vez mas necesarias.
Durante la pandemia, muchísimos fueron los hogares a los cuales tuve el honor de hacerles llegar algunos preparados de aromaterapia super simples pero muy efectivos. Aromas como lavanda y naranja, que ayudan a los mas pequeños a calmarse, a propiciar un buen descanso, a regular sus emociones.
En cuanto al arte de los aromas (aromaterapia), hay varias cosas a tener en cuenta: la principal es la calidad de los aceites esenciales, y la segunda es el uso adecuado de estos preparados que deben diluirse, y muchas veces no usar directamente en la piel.
Hasta los 20 meses recomiendo no usar ningún preparado directamente en la piel. Alternativamente, se pueden usar brumas de ambiente o difusores. (para esto es también super necesario, que los aceites esenciales sean de muy buena calidad, y que se usen adecuadamente; según tamaño del espacio en donde estén los niños, y otras consideraciones importantes)
Luego de los 20 meses, pueden usarse aceites esenciales siempre diluidos (jamás puros). Algunas formas creativas y eficaces para su uso:
- En roll on, en la planta de los pies; aceite de lavanda o de manzanilla, diluido en aceite de jojoba, o de germen de trigo. (aquí la calidad de estos aceites también es importante)
- El mismo roll on, diluido, los niños pueden oler directamente del frasco, y podemos acompañar con una historia sobre las flores que estamos presentándoles. Podemos tal vez tener estas flores secas (o en el jardín), y observarlas, o tocarlas jugando.
- Una gota de aceite esencial de lavanda diluido para la hora del baño, antes de dormir.
- Una bolsita con flores de lavanda correctamente secadas con un par de gotas de aceite de lavanda para que tengan siempre cerca, o puedan poner con juguetes.
- Dependiendo de la edad, e intereses, si hay juguetes de peluche en casa, podemos también poner una gota de aceite esencial para que lo huelan cuando juegan o los tienen cerca
Pero, mas allá de la aromaterapia, y preparados que podamos usar, lo fundamental es acordarnos de que los aromas de la naturaleza están siempre disponibles a donde sea que vayamos.
En la ciudad (donde crié a mis primeros tres hijos), están las plazas, los parques, jardines botánicos, en donde la naturaleza siempre está presente. Recordar que hay flores que crecen entre las grietas del cemento como el diente de león, es una forma tan cercana y mágica que podemos notar una y otra vez con los mas pequeños, ayudándoles (a ellos y a nosotros mismos) a volver a la sabiduría y el poder que tiene la naturaleza, de recordarnos lo mas simple, mágico y esencial.
En todos los casos, siempre antes de incorporar cualquier tipo de práctica complementaria, y ante dudas consultar con el pediatra tratante.
Que la naturaleza nos encuentre!
