La ternura como remedio (sobre tecnología, consciencia, poder)
de visita por lo de nuestro vecino, celular en “modo avión” y una charla sobre la naturaleza
Vuelvo otra vez a este replanteo de la consciencia; de la atención, del discernimiento y de la pura simpleza (que no digo que fácil), para todo lo que elegimos, y lo que decidimos.
Hoy puntualmente, sobre el uso de la tecnología, sobre aquello que muchas veces (tal vez) decidimos negar, pasar por alto o hacer como si “no pasara nada”, pero en realidad (seguramente) sabemos que está pasando mucha mucha cosa.
Inspirada en el asunto, vengo haciendo la experiencia desde hace unos años de salirme de Instagram y linkedin por un tiempo. Los resultados en mi sistema nervioso son realmente notorios; y también he ido investigando lo que pasa a nivel social, y en mi trabajo independiente. Realmente pasa de todo. Como por ejemplo personas que me dicen “desapareciste” (cuando en realidad no desaparecí, solamente dejé de usar redes sociales)
También pasan cosas muy curiosas y MUY MUY MUY beneficiosas en mi sistema nervioso, porque dejo de sentir esa constante necesidad de estar cerca de mi teléfono, y ni que hablar de las tantas horas que muchas veces me paso pensando de que manera diseñar tal o cual cosa para que al “algoritmo” le guste.
Increible. Pero cierto.
Asi funcionan las cosas. Así funcionan los sistemas modernos que nos piden que nutramos un ecosistema que definitivamente no depende de nosotros. A veces podemos llegar a pensar en “versión foto”, o hasta decidir la manera que nos expresamos para que “tal o cual cosa llegue”.
En el camino, corremos el riesgo de dejar de ser coherentes con nuestros valores, (si, claro que sí), o de postergar algo mucho mas trascendental como un saludo mirando a los ojos, una comida compartida, una charla con alguien desconocido (que puede ser una aventura), leer un libro de papel, tirarte debajo de un árbol, o apreciar la humedad uruguaya que se multiplica por estos tiempos.
Recomponernos en claridad, usando la creatividad como remedio.
La creatividad es medicinal. El solo hecho de escribir unas líneas, tararear una canción, tejer un granny square, cocinar un guiso, inventar una comida con lo que haya en la heladera, o cualquier otra cosa que hagamos con nuestra creatividad es un remedio para estos tiempos.
Entre tantas otras cosas espectaculares, hace un par de meses vengo estudiando con Shannon Algeo. Este psicólogo, terapeuta, poeta estadounidense, acaba de lanzar un nuevo libro que se llama “The power in your hands” (el poder en tus manos), y en preparación de todo esto ha ofrecido algunas charlas; una de ellas en la comunidad online de mi querida profesora, Tracee Stanley, y la verdad es que esta masterclass que tomé hace unos días me abrió los ojos y el corazón en un nuevo nivel.
Fue como renovar los votos con mi filosofía de vida, con lo que tengo para compartir con el mundo, mis valores y lo que necesitamos recobrar como humanidad. La conexión con la naturaleza, la consciencia y la creatividad son estos tres pilares que sostienen mi vida, y es desde ahí donde decido vivir, y dejar un legado para las generaciones que vienen.
La tecnología a favor.
Es redundante el asunto, pero la realidad es que si estamos atentos, si somos realmente conscientes, si usamos nuestro discernimiento, podemos hacer un uso de la tecnología que sea lo mas “saludable” posible. Esto es por ejemplo ponernos limites a nosotros mismos, sabiendo todo lo que sucede en nuestro sistema nervioso, en nuestra energía, en nuestra mente, en nuestro corazón y en nuestro cuerpo cuando nos exponemos al uso de redes sociales, notificaciones y demás usos que sobreestimulan y perjudican cuando son mas y mas las horas que nos exponemos sin consciencia.
La tecnología es una herramienta mas. Está buenisimo saber usarla adecuadamente y recordar eso: es una herramienta MAS. Como es la heladera, el auto, o cualquier otro dispositivo. Solamente que el pequeño aparato que sostenemos en nuestras manos, tiene un gran poder; y nosotros somos los que tenemos que saber usarlo a nuestro favor, no en contra. Informarnos sobre el asunto, experimentar y por supuesto (eventualmente) pedir ayuda.
Volver a nuestra naturaleza
Volver a nuestra naturaleza es reconocer que tenemos el potencial de primero que nada buscar nuestras propias respuestas, escucharnos, cuidarnos, cuidar de los demás y de los ecosistemas que habitamos. La tecnología por si sola nada nos puede dar de todo esto.
Volver a nuestra naturaleza es practicar todos los días aquello que nos hace bien, que es importante, que es relevante en cuanto a nuestra salud mental, nuestra salud física, nuestro mundo espiritual, nuestros vínculos, nuestra creatividad, y por sobre todas las cosas la intimidad con lo que es nuestro.
Volver a nuestra naturaleza salvaje (como dice la Dra. Clarissa Pinkola Estés), es alejarnos del ruido (de verdad), tomarnos espacio, conectar con lo sensorial, lo primal, lo sabio que vive y viene desde hace milenia (y que definitivamente no se encuentra afuera, ni en libros, ni mucho menos en celulares, tablets ni computadoras)
Volver a nuestra naturaleza también es tenernos paciencia, atendernos y eventualmente pedir ayuda para restablecer la conexión con la propia naturaleza, con los ecosistemas que nos rodean y con el gran potencial de salud y clareza que todos tenemos.
Volver a nuestra naturaleza es recordar regalar y regalarnos ternura. La necesitamos. De verdad.
Nos deseo alegría, discernimiento y comunidad. Porque esto nunca se trató de soledad, al contrario, cada vez mas nos necesitamos los unos a los otros.
Gracias por leer.
La naturaleza nos encuentra siempre!
