Siempre me imaginé algo especial en mi nacimiento porque mis padres me decían que había sido “especialmente encargada”.
Por algún motivo me pusieron “Esperanza”. Eso significa mi nombre en búlgaro (la tierra de mi padre)
La esperanza de que algunas cosas iban a mejorar siempre fue la estrella que guió mi camino en momentos turbulentos, de la mano de las flores, las historias de lo posible y el poder de mi imaginación.
Mi familia materna se reunía a meditar y cantar mantras con vecinos y después con grupos grandes de personas de todo el Uruguay, y otras partes de sudamerica. Empecé a unirme a esas dinámicas cuando tenía 4 años.
Una gran ceremonia fue decidir meterme de lleno y hacer una carrera profesional al lado de mi padre que empezó a los 14 años
A los 20 años crucé un monte de nieve para seguir al amor. Fue una ceremonia de iniciación a lo desconocido y pura aventura
A los 27 años cerré un contrato inmenso , y celebré en una gran ceremonia los logros de un camino autodidacta, con los dones puestos al servicio de la empresa familiar.
A los 33 años hice una ceremonia de despedida a mi vida en el mundo corporativo y de mi relación laboral con mi familia.
A los 34, tuve un quiebre en mi vida. Velos se cayeron y empezó otra etapa de mi camino de vida. En ese portal recibí una ceremonia de flores de la mano de mi querida Katie Hess.
A los 37 años, celebré el nacimiento de las cartas Océano Elemental, y a los pocos meses empecé a crear tesoros con aromas, cristales y elixires: Elemental.
A los 38 empecé a impartir ceremonias individuales a mujeres que como yo estaban listas para adentrarse en sus mundos internos, reencontrarse con su magia, su poder, y sus propias respuestas.
Las ceremonias individuales se expandieron a ceremonias grupales, y desde entonces, sigo facilitando ambas instancias, para personas de todas las edades y regiones del mundo.
A lo largo de los años estos espacios van mutando junto conmigo.
Sirvo desde lo que soy, y lo que estudio e investigo lo pongo al servicio de eso.
No tengo un “elevator speech” que explique los resultados ni esos etcéteras. Lo que si tengo es la convicción de que un espacio sagrado, simple, luminoso facilita el recordatorio de que la vida es una ceremonia; y eso nos da claridad para lo que sea que estemos viviendo hoy.
Facilito estos espacios porque me hace feliz compartir la esperanza uniendo creatividad, naturaleza y consciencia. Y porque la vida es una ceremonia, y nos merecemos recordar el poder de lo sagrado en el cotidiano.
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Testimonios
“Nadia me ayudo en un momento que necesitaba ese “toque” de claridad para poder visualizar por donde seguir. La combinación de herramientas de desarrollo personal y autoconocimiento que maneja es única. Estoy segura que esos encuentros, desde lo individual y grupal, guiados por ella, hicieron activar esa parte de mi que tanto bien me hace y me conecta con la expansión. No hay muchas personas que logren ayudar a sacar la mejor versión de nosotros mismos, y sin duda Nadia, por la profundidad y amplitud alcanzadas por su recorrido personal y profesional lo consigue. Recomiendo con todo mi corazón el trabajo integral que realiza, para poder SER aquello que de verdad somos” Karen Burschtin
“Cuando conocí a Nadia sabía muy bien lo que buscaba. Desde el día que llegué al primer encuentro no tuve dudas de que me encontraba en el lugar correcto. Sin aún cruzar palabras con ella, mi intuición me decía que era ahí. Soy de corazón inquieto, ansioso, siempre me costó encontrar momentos de calma, de foco, de armonía interior y de coherencia. Estos meses hemos trabajado en eso, (y en mucho más), y hoy no solo siento que logré cultivar esa calma y ese amor, sino que logre disfrutar mis momentos de tranquilidad sin tanto ruido mental. Encontré dentro de mí lo que por ahí tanto buscaba afuera… así que muy agradecida de haberla encontrado a ella y a toda su magia” Maria del Pilar García
