En el afán de descubrir y escuchar quiénes somos, muchas veces nos desconectamos de nuestra naturaleza. Buscamos y buscamos, miramos y consumimos mucho. Perdemos el rumbo por sumarnos al tren de la productividad desmedida, de la perfección, la competencia, la exigencia, la rutina. O entramos en las góndolas del “supermercado del bienestar”, que cada vez nos confunde mas y mas.
Por costumbre, por pertenencia, y porque vivimos adentro de una cultura que nos lleva a invertir nuestro tiempo en cosas que nos distraen bastante nos olvidamos de lo esencial: de escucharnos para saber que es lo que realmente necesitamos o deseamos.
Las cosas quedan tapadas en ollas abajo en los subsuelos de nuestros mundos internos y un día, nos damos cuenta de que “algo no funciona”. Nos sentimos apagados, faltas de energía, desconectados de nuestros ciclos naturales, criticando nuestra piel, viendo y intentando tapar los cambios naturales de nuestros cuerpos y de nuestros mundos emocionales (cambios que son naturales a medida que nos transformamos y maduramos).
A veces nos olvidamos de los rituales simples que hacían nuestros ancestros (tan sencillo como darnos tiempo de descanso) y buscamos a troche y moche respuestas en todo tipo de cosas, personas, situaciones, métodos.
En medio de todo eso, nuestra más pura y sabia naturaleza nos sopla al oído cosas en nuestros sueños, nos pone enfrente flores de todos colores, abrazos de nuestros hijos, miradas de seres amados, notas, y sincronicidades.
Pero de todas formas, a veces igual seguimos distrayéndonos, y seguimos buscando afuera lo que en verdad está adentro. Que es algo realmente cliché, porque las frases ahora andan por todos lados; pero en realidad, es así: nuestra naturaleza sabe quien es, y que es lo que eventualmente desea, y necesita.
Volver a tu naturaleza es volver a lo esencial.
Volver a tu naturaleza es atender tus necesidades básicas; que incluyen el descanso y ver que es lo que estas consumiendo y porque (además de la comida, el consumo de lo que ves tecnológicamente hablando es esencial, (¿Que te muestra tu algoritmo, que propagandas recibís, que películas miras?)
Volver a tu naturaleza es poner límites a lo que corresponda, decir que no es decir que sí a algo mas.
Volver a tu naturaleza es volver a conectar con los ciclos de tu propia naturaleza, que son únicos e individuales, tu edad actual, el abrazo y aceptación a los cambios.
El encuentro con tu poder creativo, con la autoconsciencia son grandes caminos para volver a tu naturaleza. Y ahí, ahí podemos tocar y sentir la libertad de ser quienes somos.
La regulación del sistema nervioso (momentos de mas calma y disfrute) llega cuando nos damos cuenta de que hay muchas cosas que no están bajo nuestro control. Lo único que podemos eventualmente “controlar un poco” es que hacemos, que decidimos, y con que ojos miramos nuestra realidad.
Volver a nuestra naturaleza es eso. (y por supuesto mucho mas)
Flexibilidad, limpiar la cocina como una ceremonia, aceptar los cambios de planes, y tantísimo mas, son para mí algunas de las tantas cosas que me acompañan a volver a mi naturaleza y encontrarme con lo simple y sagrado de la vida cotidiana.
